PROCESO DE LA
INDEPENDENCIA DEL PERÚ
REBELIONES. UTOPÍA ANDINA
Las rebeliones
durante la conquista y el período colonial del Perú se produjeron desde la captura del inca Atahualpa en la emboscada de Cajamarca, el 16 de noviembre de 1532, y que llevó a la conquista del Imperio inca por parte de Francisco Pizarro. Algunos pretendidos sucesores de los incas
trataron en varias ocasiones de retomar el país, reconquistar su imperio e
instalar de nuevo su gobierno. Unos intentos ocurrieron inmediatamente; otros,
más tarde, en los siglos XVII y XVIII. Desde 1536 hasta 1572,
tuvo lugar la resistencia de los incas de Vilcabamba;
acción que había comenzado con la huida de Manco Inca de Cuzco
y que terminó con la ejecución de Túpac Amaru I.
Revolución de Túpac Amaru II
Posteriormente, en
relación con las reformas borbónicas, se
produjeron la rebelión de Túpac Amaru II
y la de Túpac Catari en el Alto Perú. Entre la revuelta de José Gabriel Condorcanqui
y la llegada del general José de San Martín al Perú, tuvieron lugar otras
revueltas como las de Felipe Velasco Túpac Inca Yupanqui, Francisco de Zela, la conspiración del Cuzco de José Gabriel Aguilar y Manuel Ubalde. En él siglo XVIII, se llevaron a cabo rebeliones de la más diversa
índole:[cita requerida]
- Azángaro, Carabaya, Cotabamba
y Castrovirreyna.
- Protestas de Vicente M. Chimo Cápac.
- Protesta de los caciques de Paita.
- Rebelión de Cacma Condori y Orco Huaranca.
- Juan Vélez de Córdova.
- Juan Santos Atahualpa
- Revolución de Huarochirí.
- Movimiento de Quito.
- Movimiento de Sicasica.
- Movimiento de Pacajes.
- Protesta de La Libertad.
- Respuesta de los indios cusqueños.
- Movimiento de Huanuco.
- Movimiento en el Valle Sagrado.
- Movimiento en las alturas del Valle Sagrado.
- Movimiento de José Gabriel Condorcanqui, Túpac Amaru II, Inca
Rey del Perú
Rebeliones en la independencia
hispanoamericana
.
Tacna y las
expediciones rioplatenses al Alto Perú
Los patriotas peruanos, conocedores del avance de los ejércitos argentinos
en el Alto Perú (actual Bolivia), organizaron en Tacna un movimiento libertario contra el virrey José Fernando de Abascal y
Sousa. El 20 de junio de 1811 (día de la batalla de Guaqui, en donde las tropas realistas al mando del
General José Manuel de Goyeneche
vencieron a los independentistas rioplatenses), los patriotas, dirigidos por Francisco Antonio de Zela,
asaltaron los dos cuarteles militares realistas de Tacna, proclamando a Zela
comandante militar de la plaza, a Rabino Gabino Barrios como coronel de
milicias de infantería y al curaca Toribio Ara como comandante de la división
de caballería. El día 25 de junio se supo en Tacna de la derrota
de los patriotas argentinos en Guaqui. Aprovechando el desconcierto provocado
por la noticia, los realistas desmontaron el movimiento y tomaron preso a Francisco Antonio de Zela,
a quien llevaron a Lima donde fue condenado a cadena perpetua en la cárcel de Chagres, Panamá, donde falleció en 1819,
a los 50 años de edad.
Segunda revuelta de
Tacna de 1813
El general argentino Manuel Belgrano reorganizó las tropas argentinas derrotadas en
la batalla de Guaqui. El 14 de septiembre de 1812, se enfrentó a las tropas comandadas por
el general Pío Tristán, las venció y detuvo el avance
del ejército realista
sobre Tucumán. Más tarde, obtuvo otra victoria en la batalla de Salta, por lo que Pío Tristán, capituló el 20 de febrero de 1813, con lo cual el Ejército argentino volvió
a emprender otra ofensiva y ocupó nuevamente el Alto Perú. El general español Joaquín de la Pezuela, que
había reemplazado a Goyeneche en La Paz por disposición del virrey del Perú Abascal, reorganizó el Ejército Real del Perú y
derrotó al argentino Manuel Belgrano en la batalla de Vilcapugio el 1 de octubre de 1813 y seguidamente en la batalla de Ayohuma, el 14 de noviembre de 1813.
El tacneño Juan Francisco
Paillardelli fue emisario de Belgrano en las coordinaciones que el
general argentino pretendió establecer en Perú. Junto a Juan Francisco
Paillardelli, su hermano Enrique Paillardelli
conspiraba en Tacna y Julián Peñaranda lo hacía en Tarapacá. Enrique
recibió sus instrucciones de Belgrano en Puno. El plan consistía en concertar el alzamiento de todo el
sur del Perú. Bajo el liderazgo de Enrique Paillardelli, los patriotas
tacneños, el 3 de octubre de 1813, se apoderaron de los
cuarteles tacneños y apresaron al gobernador realista de la provincia.
El intendente de Arequipa,
José Gabriel Moscoso, enterado de los acontecimientos, envió una milicia
realista al mando de José García de Santiago. Se produjo el combate de Camiara,
el 13 de octubre, donde fueron derrotados los patriotas de
Paillardelli que se replegaron a Tacna. A los pocos días se supo de la derrota
de Belgrano y los patriotas se volvieron a dispersar. Enrique Paillardelli y
unos cuantos seguidores huyeron hacia el Alto Perú, el 3 de noviembre de 1813, mientras que Tacna fue retomada por
los realistas.
La rebelión indígena
de Huánuco del 22 de febrero de 1812 se dirigió contra el régimen colonial. Las
tropas del virrey se organizaron en Cerro de Pasco y se dirigieron a Huánuco, donde se produjo la
batalla de Ambo el 5 de marzo de 1812. El intendente de Tarma José González
Prada reconquistó Ambo el 10 de marzo con un contingente colonial. Los rebeldes
abandonaron Ambo y Huánuco; los realistas entraron a ambas ciudades el 19 de marzo de 1812. González Prada salió de la ciudad en
persecución de los insurrectos, que contaban con 2.000 hombres.
Los indígenas se dispersaron y los cabecillas fueron capturados por González
Prada, entre ellos, a Juan José Crespo y Castillo,
al curaca Norberto Haro y al alcalde pedáneo de Huamalíes, José Rodríguez,
quienes fueron enjuiciados sumariamente y ejecutados con garrote vil. A otros
sublevados se les desterró y muchos fueron puestos en prisión.
En 1814,
se produjo la Rebelión del Cuzco que
abarcó el sur del virreinato del Perú. La
rebelión de 1814 se inició con la confrontación política entre el Cabildo
Constitucional y la Real Audiencia del Cuzco:
el primero era percibido como pro americano y el segundo como pro peninsular. A
raíz de este enfrentamiento, fueron encarcelados los hermanos Angulo a fines de 1813. Para agosto de 1814, los
hermanos Angulo y otros criollos escaparon y tomaron el control de la ciudad
del Cuzco. En esos momentos, ya se habían aliado con el brigadier y cacique de
Chincheros Mateo Pumacahua. Este
último personaje fue uno de los grandes defensores de la monarquía española durante
la rebelión de Túpac Amaru II y
comandante de los indígenas realistas en la batalla de Guaqui; sin embargo, había cambiado su postura
beligerante movido por imposición del virrey Abascal de no garantizar el
cumplimiento de la Constitución de Cádiz de 1812
en el virreinato del Perú.
Los hermanos Angulo y Pumacahua organizaron un ejército divido en
tres secciones: la primera de ellas fue enviada al Alto Perú, al mando del
arequipeño Juan Manuel Pinelo y del
cura argentino Ildefonso Muñecas. Estas
fuerzas rodearon La Paz con 500 fusileros y 20.000 indios armados con piedras y
hondas, el 14 de septiembre de 1814.
El 24 del mismo mes, tomaron
la ciudad. Los realistas fueron confinados en sus cuarteles, pero
estos aprovecharon la situación para hacer volar el polvorín; enfurecidos, los
insurgentes paceños les dieron muerte. Para reconquistar La Paz, marchó
desde Oruro un regimiento realista de milicianos cuzqueños, con
1.500 fusileros al mando del general español Juan Ramírez Orozco. Se
enfrentaron en las afueras de La Paz, el 1 de noviembre de 1814, y los insurgentes resultaron
derrotados. Pinelo y Muñecas ordenaron replegarse y una parte de la tropa quedó
dispersa en la región en forma de guerrillas.
La segunda sección
patriota se instaló en Huamanga, bajo el mando
del argentino Manuel Hurtado de Mendoza
y tenía por lugartenientes al clérigo José Gabriel Béjar y a Mariano Angulo. Hurtado de
Mendoza ordenó marchar a Huancayo, ciudad que tomaron
pacíficamente. Para enfrentarlos el virrey Abascal envió desde Lima
al regimiento
español Talavera, bajo el mando del coronel Vicente González. Se
produce la batalla de Huanta, el 30 de septiembre de 1814, las acciones duraron tres días,
luego de los cuales los patriotas abandonaron Huamanga. Se reorganizaron en Andahuaylas y volvieron a enfrentarse a los realistas el 27 de enero de 1815, en Matará, donde fueron
nuevamente derrotados. Los patriotas volvieron a reorganizarse gracias a las
guerrillas formadas en la provincia de Cangallo.
Entre tanto, el argentino Hurtado de Mendoza conformó una fuerza con 800 fusileros,
18 cañones, 2 culebrinas (fundidas y fabricadas en Abancay) y 500 indios. Estas fuerzas estuvieron bajo el mando
de José Manuel Romano, apodado “Pucatoro” (toro rojo). Debido a la traición de
José Manuel Romano sobre Hurtado de Mendoza, a quien dio muerte y rindió a los
realistas, los patriotas se dispersaron y los cabecillas de la revuelta fueron
capturados. Las traiciones fueron un hecho común en las rebeliones
independentistas de toda América. Las biografías de los actores sociales
muestran que los cambios de bandos no eran extraños. En el caso de los líderes
locales, sus filiaciones políticas estaban vinculadas a los conflictos locales
que se expresaban en una mayor dimensión. Los hermanos Angulo, Béjar, Paz, González y otros sublevados
fueron capturados, llevados al Cuzco y ejecutados públicamente el 29 de marzo de 1815. La Corona tenía la política del
escarmiento público como un mecanismo para intimidar a la población y evitar
futuros alzamientos.
El tercer
agrupamiento patriota hizo su campaña en Arequipa y Puno, al mando del antiguo brigadier realista Mateo Pumacahua, y contaba con 500 fusileros, un regimiento de
caballería y 5.000 indios. Pumacahua, como curaca de Chinchero, tenía un gran dominio
y liderazgo entre la población indígena. Al Cuzco
fueron enviados los hermanos José y Vicente Angulo, con algún resguardo de
indios y negros leales. El control del Cuzco era fundamental por motivos
ideológicos y de logística. Por múltiples motivos, Cuzco tenía una fuerte
influencia sobre el Alto Perú; y, a su vez, el Alto Perú mantenía un vínculo
colonial administrativo con la ciudad de Buenos Aires, uno de los grandes centros revolucionarios de
los años 1810 en Sudamérica.
Mateo Pumacahua, se
enfrentó exitosamente a los realistas en la Batalla de la Apacheta, el
9 de noviembre de 1814. Tomaron prisioneros al intendente de Arequipa
Moscoso y al mariscal realista Francisco Picoaga, antiguo compañero de armas de la batalla de Guaqui. Los patriotas ingresaron a Arequipa. Por presión de las tropas patriotas, el cabildo de
Arequipa reconoció a la Junta
Gubernativa del Cuzco, el 24 de noviembre de 1814. Pumacahua, enterado de la
aproximación de tropas realistas, abandonó Arequipa. El cabildo abierto de
Arequipa se volvió a reunir y se apresuró a acordar lealtad al rey, el 30 de noviembre de ese año. Tales cambios de “lealtad” en los
dirigentes locales fueron normales durante toda la guerra, pues se escogía al
sector que era dueño de la plaza fuerte, como una forma de garantizar la
seguridad personal, familiar y de los bienes, no necesariamente por una
inclinación ideológica ni menos una predisposición para la lucha a favor de
cualquier bando.
Las tropas realistas
al mando de Juan Ramírez ingresaron a Arequipa el 9 de diciembre de 1814. Luego de reponer fuerzas y de reforzar
su milicia, el general Ramírez salió de Arequipa en busca de los patriotas en
febrero de 1815. Dejó como gobernador al general Pío Tristán. Ambos ejércitos,
realista y patriota, se desplazaron cautelosos por diversos parajes de los Andes, buscando un lugar
propicio para el enfrentamiento. El 10 de marzo de 1815, se encontraron en Puno,
en la batalla de Umachiri,
saliendo vencedores los realistas. El triunfo
realista se debió al correcto equipamiento y mayor disciplina de sus tropas.
Hubo más de un millar de muertos en el curso de la batalla.
Surgimiento de la República
Peruana
José de San Martín y la corriente
libertadora del sur
Expedición Libertadora al Perú(Rubén Vargas Ugharte)
La pacificación
interior del virreinato peruano permitió
al virrey del Perú la organización de dos expediciones contra los patriotas de
Chile formado por regimientos realistas de Arequipa y Lima y batallones expedicionarios europeos. En 1814
la primera expedición permitió la reconquista de Chile en la Batalla de Rancagua. En 1817
tras el triunfo de las armas patriotas en la Batalla de Chacabuco, otra
vez se recurrió al Ejército Real del Perú
para salvar la monarquía, y una segunda expedición parte en 1818,
obtuvo una victoria en la Batalla de Cancha Rayada,
pero finalmente fue destruida por José de San Martín en la batalla de Maipú.
Para llevar adelante
la independencia del Perú se firmó el 5 de febrero de 1819 un tratado entre
Argentina y Chile El General José de San Martín creía
que la independencia de las Provincias Unidas del Río de la Plata no estaría
totalmente segura mientras el Perú fuera un importante bastión de las fuerzas
realistas.
Campaña del Perú
"En seguida
inició la campaña del Perú" en el
año 1820. Después de la batalla de Maipú, con la consolidación de la
independencia de Chile, se organiza una fuerza militar anfibia para intentar la
independencia del Perú. Esta empresa en un principio sería financiada
conjuntamente por los gobiernos de Argentina y de Chile, pero debido a la situación de anarquía
en las provincias rioplatenses, el gobierno de Buenos Aires se desentiende de
los presupuestos, siendo la casi totalidad de los costos asumidos por el
gobierno de Chile dirigido por Bernardo O'Higgins. Se
determinó que el mando del ejército asuma José de San Martín y el
comando de la escuadra en el almirante Thomas Alexander Cochrane.
El 21 de agosto de 1820 se embarcó en Valparaíso la Expedición Libertadora del Perú
bajo bandera chilena. Contaba con un ejército de 4.118 efectivos . El 7 de septiembre la Expedición Libertadora arriba a las playas
del Paracas, en la bahía de Pisco en la actual Región Ica en el Perú, y el día 8 de septiembre de 1820, desembarca y ocupa Pisco. El 15 de septiembre de 1820, el virrey del Perú, Joaquín de la Pezuela, proclamó
la restauración de la Constitución de Cádiz de 1812,
y envió una carta a San Martín ofreciéndole entrar en negociaciones. El día 15, San Martín aceptó, y a partir del día 25 de septiembre, los patriotas y realistas se reunieron en
las Conferencias de Miraflores
que concluyeron el 4 de octubre sin llegar a ningún acuerdo.
Inicio de la campaña del Perú
Véase también: Pronunciamiento de Aznapuquio.
Véase también: Primer sitio del Callao.
Placa referente a la
independencia de Huamanga
Bandera del
regimiento independiente de Tacna formado por William Miller
El 9 de octubre de 1820 se produce el alzamiento del batallón
realista de granaderos de la reserva del Cuzco que culmina con la proclamación
de la independencia de Guayaquil.
El 21 de octubre de 1820 el General José de San Martín crea la
bandera del Perú.
Las acciones de
guerra de la expedición libertadora comienzan con la Primera campaña de Arenales a la sierra del Perú, y abarca
todas las operaciones militares del general Juan Antonio Álvarez de Arenales en
la sierra entre el 4 de octubre de 1820 que parten de Pisco, hasta el 8 de
enero de 1821 cuando se reúnen nuevamente con San Martín en Huaura.
Arenales pasó por la ciudad de Huamanga (Ayacucho) y declaró su independencia el 1 de noviembre de
1820. El 6 de diciembre tuvo lugar la Batalla de Cerro de Pasco,
batiendo una división realista enviada por Pezuela. El 23 de octubre de 1820 la expedición libertadora se reembarca
con destino a Ancón y seguidamente el 9
de noviembre al puerto de Huacho. El marino Cochrane captura en el
Callao la fragata Esmeralda el 9 de noviembre dando un golpe mortal a la marina
realista en el Pacífico. El 2 de diciembre de 1820 el batallón realista Numancia se sublevó pasándose
a los patriotas. El 29 de diciembre de 1820 marqués de Torre Tagle se
declara la independencia de Trujillo. El 4 de enero de 1821 se reunió el cabildo de Piura
siguiendo el ejemplo de la intendencia de Trujillo. El 8 de enero de 1821 la columna de Álvarez de Arenales regresa
de su incursión en la sierra central se reincorporó al Expedición Libertadora
en la costa.
El 29 de enero de 1821 los jefes españoles dan un ultimátum al
virrey Pezuela para que abandone el mando del virreinato peruano que recae en
el general José de la Serna. En marzo de 1821 se produce la incursión de Miller
y Cochrane sobre los puertos de Tacna y Arica. El 5 de junio de 1821, el nuevo virrey del Perú anunció a los limeños
que abandonaba Lima y ordenaba una fuerza resistir en el Primer sitio del Callao,
al amparo de la Fortaleza del Real Felipe.
El ejército realista al mando del general Cantérac deja Lima, rumbo
a la sierra, el 25 de junio de 1821. Álvarez de Arenales
fue enviado en misión de observar el repliegue de los realistas a la sierra sin
empeñar su ejército en una batalla frontal por orden de San Martín. Dos días
después entraba en Lima el grueso del ejército patriota. Bajo el temor al
pillaje o rebeliones se solicitó a José de San Martín a ingresar en la ciudad.
Acta y proclamación de la
independencia del Perú
Artículo principal: Declaración de
Independencia del Perú.
En Lima,
el general José de San Martín invitó al Cabildo y población de Lima a jurar la
Independencia. La firma del Acta de Independencia del Perú tuvo lugar el 15 de julio de 1821. Manuel Pérez de Tudela,
letrado arequipeño, más tarde Ministro de Relaciones Exteriores,
redactó el Acta de la Independencia©. El almirante Cochrane fue recibido en Lima el 17 de julio. El sábado 28 de julio de 1821, en una ceremonia pública muy solemne,
José de San Martín, enunció la célebre proclamación de la Independencia del
Perú. Primero lo dijo en la Plaza Mayor de Lima, después en la plazuela de La Merced y,
luego, frente al Convento de los Descalzos. Según testigos de la época, a la Plaza Mayor asistieron más
de 16.000 personas. El
libertador con una bandera peruana en la mano, exclamó:
DESDE ESTE MOMENTO EL PERÚ ES LIBRE E
INDEPENDIENTE POR LA VOLUNTAD GENERAL DE LOS PUEBLOS Y POR LA JUSTICIA DE SU
CAUSA QUE DIOS DEFIENDE. ¡VIVA LA PATRIA!, ¡VIVA LA LIBERTAD!, ¡VIVA LA
INDEPENDENCIA!.
José de San Martín. Lima, 28 de julio de 1821
Sus palabras fueron
recogidas y repetidas por la multitud que llenaba la plaza y las calles
adyacentes, mientras repicaban todas las campanas y se hacían salvas de
artillería entre aclamaciones como nunca se había oído en Lima.
San Martín abandona el Perú
Artículo principal: Congreso
Constituyente del Perú (1822).
José de la Serna, al mando
del virreinato, traslada su cuartel de operaciones a Qosqo, y trata de auxiliar
el Callao, y con dicho propósito mandó a la costa tropas al mando de Canterac
que arriban a Lima el 10 de septiembre de 1821,
y sin que las tropas patriotas detengan su avance, llegó hasta el Callao y se
unió a las fuerzas sitiadas del general José de La Mar, en el Castillo del Callao o Fortaleza del Real
Felipe. Luego de dar a conocer las órdenes del virrey y de avituallarse,
regresó a la sierra el 16 de septiembre de ese
año. El mando patriota que contaba con 7.000 efectivos y 3.000 montoneros,
reaccionó tarde. Las tropas patriotas al mando del general Guillermo Miller
persiguieron la retaguardia del ejército realista, produciéndose escaramuzas
principalmente por la acción de los montoneros patriotas. Canterac y La Serna,
lograron reunirse en Jauja el 1 de octubre de 1821.
Antonio José de Sucre, en
Guayaquil, solicitó ayuda a San Martín y desde Piura el 15 de enero de 1822 se puso en marcha la Expedición
Auxiliar de Santa Cruz a Quito. Posteriormente en la Entrevista de Guayaquil
los dos libertadores trataron el tema de a quien correspondía la soberanía
sobre la Provincia Libre de Guayaquil,
y cual seria la solución para la independencia del Perú y el sistema político
que se instalaría: uno monárquico constitucional como deseaba San Martín, o
Republicano como lo quería Bolívar. Pero siempre ambos sistemas independientes
de España. La entrevista se saldó favorablemente para los
intereses de la Gran Colombia que ratificó su anexión de Guayaquil. Tras la Entrevista de Guayaquil
José de San Martín terminaría abandonando el Perú el 22 de septiembre de 1822.
Por indisposición
contra San Martín, el almirante Lord Cochrane se había retirado del Perú el 10 de mayo de 1822, siendo reemplazado en el mando de la
escuadra peruana por Martín Guisse. Cochrane consideraba que
“el protectorado que estaba ejerciendo San Martín carecía de decisión, se
mostraba dubitativo y su contribución no era realmente apreciada ni
aprovechada”. En abril de 1822 se produce otra incursión realista a la costa de
Canterac que destruye un ejército patriota en la Batalla de Ica. Por último en octubre de 1822 se pone en
marcha las infructuosas operaciones sobre los puertos
intermedios del sur peruano dirigidas por el general Rudecindo Alvarado y que
concluye casi con la destrucción de la división de los Andes.
Simón Bolívar y la corriente del
Norte y el fin colonial en Ayacucho
Véase también: Campañas del Sur.
El Libertador Simón Bolívar
Mapa de las campañas
de independencia del Perú y Bolivia entre 1823 y 1826.
Tras la proclamación
de independencia del estado peruano el proceso parecía estancado por la
resistencia militar española, y la inestabilidad del protectorado. Así,
mientras la costa y el norte del Perú eran independientes, la sierra peruana y
el Alto Perú seguían siendo realistas. El virrey
La Serna había restablecido su sede de gobierno en el Cuzco. Mientras el motín de Balconcillo fue
el primer golpe de Estado que hubo en el Perú y el inicio del cuadillaje
militar (Primer Militarismo); vale decir, un alzamiento de militares en Lima,
el 27 de febrero de 1823, que pidió la proclamación de José de la
Riva Agüero como Presidente de la República. Una nueva campaña militar dirigida por el
general Santa Cruz que trata de terminar con el Ejército Real del Perú
también es derrotada.
La conclusión de la
guerra en el Perú vendría con la intervención de la Gran Colombia. Ante la retirada del Protector, y tras las
derrotas militares del presidente Riva Agüero, el Congreso peruano decidió
solicitar en 1823 la intervención de Simón Bolívar. Bolívar ya había enviado
antes al general Antonio José de Sucre,
quien mantuvo la autonomía de las agrupaciones militares de Colombia, sin
comprometerlas en las campañas de intermedios. Bolívar tras acabar con la
resistencia de los pastusos en la batalla de Ibarra, se
embarcó y arribó a Lima el 10 de septiembre de 1823.
En 1824,
desarticulado el ejército realista por la Rebelión de Olañeta en el
Alto Perú, dio lugar la campaña militar de Junín y Ayacucho que sería favorable
a los patriotas. El Ejército Unido Libertador del
Perú triunfó en la batalla de Junín a las
órdenes del Libertador Simón Bolívar, y en la batalla de Ayacucho a las
órdenes del general Antonio José de Sucre. La capitulación de Ayacucho
puso fin al virreinato peruano.
Sucre cruza el río Desaguadero con
las división de Córdova y la división del Perú del ejército libertador.9 Bastiones y unidades realistas
capitulan unas tras otras. La guerra regular en el Alto Perú termina con el combate de Tumusla. El
gobierno del Perú (lo mismo que el rioplatense el 9 de mayo de 1825), emite un
decreto donde pide la delimitación de la fronteras y también deja en libertad a
Simón Bolívar para resolver la pertenencia del Alto Perú a la Argentina o el Perú, o la independencia de Bolivia
que fue lo que finalmente ocurrió.10 11
Resolución del
Congreso constituyente del Perú se deja al juicio del Libertador el
establecimiento de un gobierno provisorio en las provincias indemnización para
el caso de que las Altas queden separadas de las del Perú. Decreto del 23 de
febrero de 1825:
artículo 3º: que si verificada la demarcación según el artículo constitucional resultaren las provincias Altas separadas de esta república el gobierno a quien pertenecieren indemnizará al Perú los costos causados en emanciparlas.
artículo 3º: que si verificada la demarcación según el artículo constitucional resultaren las provincias Altas separadas de esta república el gobierno a quien pertenecieren indemnizará al Perú los costos causados en emanciparlas.
La guerra sin embargo
continuaría hasta su conclusión en el año 1826 con la Campaña de Chiloé y la rendición de la fortaleza del Real
Felipe.
El 4 de septiembre de 1826, Bolívar se embarca en el bergantín
"Congreso" con dirección a Colombia y no regresaría más al Perú.
Tratado de paz y amistad
El 4 de diciembre de 1836 el parlamento español manifiesta su
renuncia de todo derecho territorial ó de soberanía sobre los territorios
continentales americanos y autoriza a sus gobiernos para que, no obstante los
artículos de la Constitución promulgada en Cádiz en el año de 1812, pueda
concluir tratados de paz y amistad con todos los nuevos estados de la América
española, sobre la base del reconocimiento de su independencia. Sin embargo,
debido a distintos desencuentros, España firma el tratado con el Perú en fecha
del 14 de agosto de 1879, mediante la firma en París del Tratado de Paz y
Amistad España-Perú, por parte de España lo hace el Marqués de
Molíns y Mariano Roca de Togores, y por el Perú, Juan Mariano de Goyeneche y
Gamio, Conde de Guaqui. España envía como su primer embajador en
Lima a Emilio de Ojeda.12
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